31 mayo, 2012

Agüero

No iremos al circo. ¡No!. Ni sé por qué, dijo con algo ronco en la voz…Cuando sintió el zarpazo en su costado, revivió  aquella pesadilla. Despertó ahogada por el jadeo. Le contó al hombre medio dormido y se fue por un café. Lanzó el grito contra las gradas: ¡No! Abrió los ojos cuanto pudo, pero la realidad no te devuelve al sueño. Cuando el segundo tigre le quebró el occipital, musitó el nombre del que había dicho: No iremos al circo...

7 ¿Qué me cuentas?:

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