06 diciembre, 2011

¿Por qué cuento?

Fui una niña tímida. Ser único hijo no tiene ventajas. Tu padre cree que eres preciosa y tu madre exige que seas la mejor, porque no hay más opciones. Debió ser por esos recovecos que me gustaba escuchar las voces de los otros y después en los caminos de la lectura, descubrí tonos y matices en los personajes. De esos que el autor no entiende, que el escritor no puede simular, pero yo lectora, sí.

Fue en 1990 cuando empecé a contar y para el 1993 ya andaba narrando en México y la lectura tomó cuerpo y voz. Desde entonces, he conocido gente Eco y personas Voz.  Los Ecos no han podido hacer nada de su vida y se paran en el escenario y se creen irrepetibles y levantan los brazos como buscando vuelo. Actores frustrados, gente con ánimo de figurar, esos son la estridencia.

Las personas Voz les prestan sus gargantas a los autores, a la memoria colectiva y van por la calle diciendo historias, abrazando a todos con el Verbo y saben de lenguas muertasvivas y de armonías en el gesto y el susurro. 

 Ajeno al parecer colectivo un narrador se encuentra en el silencio. Ese instante primario antes de exponerse frente al público y contar...según yo, ese instante habla con voz propia. Mientras, aprendo de mí y de los otros,  invoco el Había una vez para exorcizar el micromundo que habito...

4 ¿Qué me cuentas?:

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