06 septiembre, 2011

Lo que dura...dura

 de Daniel Chavarría. Premio Ciudad de Palma "Camilo José Cela" de novela en Castellano 2004.
Varios moldes se rompen en esta novela que alterna el tema del priapismo con la historia de cuatro amigos, crecidos en el Cerro. Los jinetes del Apocalipsis, según ellos y cierto, se procuran el infierno o el paraíso como es: decisión personal, aquí y ahora.
Bayo, blanco, delincuente y bisexual. Un olvidado de sí. Una visión rompe la imagen paterna y el hilo casi recto de su destino en la niñez,  se convierte en una serpiente sibilante. Olvida su origen aristocrático, desecha las comodidades de su casa y erige un altar a la calle, a quien se entrega bestial. 
Bebo, médico rural, disfruta las limitaciones de su servicio en Cuchuflí Arriba, en Santiago. Su batalla personal: le falta un pie, usa una prótesis que muerde en las distancias pero en las lomas, el priapismo se esconde como un susto. ¿Llegará a descubrir la viagra cubana? ¿el sustituto del olvidado PPG?
Mon, mulato de IQ elevado y genio del ajedrez. el menos agraciado físicamente, más bien feísimo, pero hábil para tratar a las mujeres, termina casado con una japonesa lujuriosa a quien le excita verlo brincar. Ella es coreógrafa y él trabaja en el Instituto Nacional de Investigaciones Biomédicas, su historia es gris en comparación con el resto de los personajes, pero adorna bien la escenografía porque en Cuba el grupo de amigos siempre se caracteriza por el contraste, nunca por el racero de lo idéntico.
Por fin, Nitro, el dueño real de esta novela. La enrolla, la enamora, nos la muestra y se la lleva por los recovecos del solar. Bailador de guaguancó y soprano de sus coros yorubas, es abakuá. Entra a la cárcel con honor, aunque parezca un sinsentido y al salir visualiza la Habana con los ojos que de lejos se ve:
"Y entonces comprendió su tristeza: aquel Maceo ecuestre permanecería inmutable al paso de los siglos; idéntico a como él lo viera hacía ya unos 33 años(...) Pero él era ahora 33 años más viejo(...) La Habana queda y yo me voy"
Varios personajes hacen armonías en las historias paralelas y ayudan a contrastar ambientes distintos como el guajiro, ocurrente y jovial: "Jacinto se declaró satisfecho y más allá del bien y del mal. A los 73 años, un miembro que siempre sirviera con tanta esplendidez a las guajiras y alrededores se merecía la jubilación".
O victoria Casanova, la mulata que se entrega en cuerpo y sin alma al "señor de los dientes de oro" "sabía también que su padre comunista nunca le aprobaría la hechura de un santo, ni sus desguarnecidos bolsillos podrán solventar la onerosa ceremonia"
Pensé reirme de un escritor uruguayo que trató de ver a Cuba por el espejo retrovisor. Pero, la vio de frente, la caló. El vocabulario, la esencia de la familia y la variedad de las raíces que la conforman. La amistad y los códigos ocultos del barrio y el solar, dos túneles diferentes. Los nuevos Yarinis, las distintas versiones de la prostitución. El negro y blanco de raza, pero no idénticos en su interior. Daniel Chavarría aprecia la multiplicidad y se atreve a describir la violación del macho, la disfunción erectil. Le quita al macho cubano su leyenda personal, esa erección eterna presumida en mil versiones, hay que cercenarla, es la única solución.
Me incomodó cerrar el libro de pronto, sentí un tajo al final. Quizás fue la intención, dejar algunos asuntos al lector y  conseguir el desagrado que algunas historias de la calle nos han legado en su violenta realidad.
Y tendrá que escoger cada lector su encarnación de paraíso o infierno al alcance de una vida, que no hay destino que dure...dure ...

4 ¿Qué me cuentas?:

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