18 septiembre, 2011

Cartas desde la Habana

Mi mejor amiga, desde la Habana, a una cuadra de donde crecimos, con tres trabajos, con hijos. Esto comentó sobre lo que escribí: Havanastation
Mi hermanita, si te digo que cuando leí tu comentario lloré como una boba, ¿me vas a creer? Me estoy poniendo vieja. También lloré cuando vi la película y creo que te lo comenté pero no te dije el título porque no pensé que la verías. En la película me vi y vi a mis hijos, éramos los del barrio pobre, claro. Yo, la que tenía una sola batica de salir que le había encargado mami a Cary para que me la bordara bien bonito como hacía ella. Me vi casi sin querer moverme con mi batica rosada para que no se ensuciara, porque era la única que mi mamá podía pagar. Recordé cómo otro año mami estuvo tejiendo toda la noche para que yo estrenara mis medias largas en mi fiesta. Medias que sólo alcancé a exhibir en las fotos, porque luego, corriendo en el casillo caí y las destrocé en las rodillas. Mami no me regañó, pero hasta hoy no se me olvida. Hay cosas que una no puede borrar de la memoria, pero cuando aquello todos éramos igualmente pobres, casi no había diferencias y nadie envidiaba a nadie. Se compartía más que ahora. Tu barrio, tu Cuba, la que extrañas todos los días, mi amiga, ha cambiado mucho.
Me encantó lo que escribiste. Y me encantó verme allí. Un beso.

4 ¿Qué me cuentas?:

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