15 noviembre, 2012

No leer, no


La maestra les entregó el libro y la hoja de lectura. "Tienen que leer durante diez minutos. No olviden la firma de un adulto". La niña respiró el desagrado colectivo, los bufidos entre los pupitres allá, al final del salón. Cuando llegó a su casa, levantó al libro sobre las tareas.  Iba atascado de palabras, con ilustraciones mustias colgando aquí y allá. Murmuró:
- Quizás, si la maestra nos hubiera ofrecido a cambio dieces o un Wii; pero leer cada semana, obligados, por ¡tres estrellas!
Escribió cualquier cosa y su madre, sin tropezarse en los detalles, le firmó.

5 ¿Qué me cuentas?:

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