25 junio, 2012

¿Qué tal sigue la luna?

Rehúyen los vivos tocar la muerte con palabras.  Otros temas se enroscan en el cerebro y los exhiben como guirnaldas o coronas de espinas. Los sesudos vivos escriben y hablan de política y del sexenio. Hacen la agenda. Se bañan diario o cuando el agua deja. Silban al amanecer como si en el aliento apretado se divulgara a trechos, la propia vida. En bitácoras cotidianas cuelgan con alfileres,  las rascadas de barriga o el escozor en la oreja. Los que persiguen el morbo vomitan una foto en carne viva y se dicen: libérrimos.  Si a alguien lo asesinan,  aunque se enteren de manera virtual, pasan por el lado, en mayoría, como muerticos tiernos, flotando en el río de la sordina colectiva.
Lecturas sugeridas:El bosque escrito de Félix Ernesto Chávez.
El cantante de muertos. Antonio Ramos Revillas. Almadía

6 ¿Qué me cuentas?:

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