15 noviembre, 2011

Sapos tales

Todas las princesas correteaban entre las margaritas, iguales. Sólo destacó la atrevida. Nada dubitativa, le estampó un beso en la boca. Esperaron ansiosas:
- ¿Se convertirá?
- ¡Sapo! ¡Sapo!
Cuando el jardinero fue azotado y despedido, solo una idea le salvó del suplicio:
- ¡Se lo devolví!

Escultura de Charlotte Yazbek

4 ¿Qué me cuentas?:

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