01 febrero, 2012

Coincidencias en una mañana gris

El tesoro
Para Abilio Estévez.
Va, viene, se sienta,
pasea, se encoge de hombros
o de pronto rompe a llorar.
El mundo no le cabe en las manos.
Se lo echa a la espalda
o siente que el mundo lo tritura.
Como un tigre busca la presa:
en la llanura sólo está el viento.
Camina una y otra vez la ciudad.
Quiere encontrar el tesoro escondido.
Habla con la gente
como si ellos supieran dónde está enterrado.
No lo satisfacen las respuestas
-hay tesoros insospechados-
y el que busca el joven está enterrado en su propio cuerpo.
Cuando lo encuentre
se pondrá a describirlo.
Virgilio Piñera

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