09 octubre, 2013

DE Kundera, Eliseo Alberto, Manuel Rivas y otros amarres

Estoy segura que la vida es como una cuerda de marinero.
Leí  una entrada cautivadora en Los pasadizos del Loser  http://juanherrezuelo.blogspot.mx/2013/09/anti-palabra.html  del escritor Juan Herrezuelo y volví a la novela  La insoportable levedad del ser, allá en Tarará. Debajo de la escalera .  Al pie de la playa, en el albergue. Aislada como quedaría después de algunos años, cuando alguien decidió declararme desertora, para armar el nudo marinero que trasformó mi rumbo. Fue un chisme, víctima de alguien ansioso por vender  su alma y merecer un puesto. Por estas lecturas de vida he visto el filme La vida de los Otros.
Un oficial de la Stasi, policía secreta alemana del régimen comunista de la RDA, espía a una pareja de artistas: escritor él. Actriz, ella. No eran pasto para vigilias pero alguien interesado en la carne de la mujer, necesita enlodar al hombre y el escritor es arrastrado,  estimulado a hacer algo en lo que jamás pensó. Una película soberbia que permite ver a un actor como Ulrich Mühe

dando cátedra de cuáles son los matices cuando se habla de villanías. Perpetuos, sus ojos  miran dulcísimos desde las últimas fotografías. Murió en el 2007.
 Milan Kundera me devuelve  a  proa. En estos días cierro un ciclo de lecturas sobre críticas cubanas y poesía, cruzando de un mástil al otro, encuentro un texto de Eliseo Alberto Diego, quien reseña un informe redactado por la policía comunista checolosvaca donde se documenta una delación hecha por Milan Kundera, el 14 de marzo de 1950:
Hoy, hacia las 16:00 un estudiante, Milan Kundera, nacido el 1 de abril de 1929 en Brno (…) se presentó en este departamento para informar que una estudiante (Iva Militka) debe reunirse al anochecer con un tal Miroslav Dvoracek. Este último al parecer desertó del servicio militar y estuvo en la primavera del año pasado en Alemania, donde entró ilegalmente.
Escribe Eliseo Alberto: Miroslav Dvoracek era un joven activista opositor al régimen comunista, piloto aviador. Acababa de escapar del ejército y en un abrir y cerrar de ojos sería acusado de cooperar con los servicios de espionaje de Estados Unidos (…) Cumplió catorce años de condena en un campo de trabajos forzados en una mina de uranio.
Eliseo Alberto Diego debió saber muy bien de qué hablaba, porque él, a su vez, escribió Informe contra mí mismo, un libro que reseñaba la colaboración que prestó para delatar, describir y narrar todo lo que se hacía en el seno de su familia. Aquellas magníficas tertulias literarias  a las que asistían muchos artistas y escritores cubanos, después del triunfo revolucionario.
En fin, que esta ha sido una semana de nudos marineros y voy tratando de desenredarlos mientras se forma otro, doloroso, áspero: con la lectura de Manuel Rivas y La lengua de las mariposas:
Cuando los camiones arrancaron, cargados de presos, yo fui uno de los niños que corrieron detrás, tirando piedras. Buscaba con desesperación el rostro del maestro para llamarle traidor y criminal. Pero el convoy era ya una nube de polvo a lo lejos y yo, en el medio de la Alameda, con los puños cerrados, solo fui capaz de murmurar con rabia: ¡Sapo!¡Tilonorrinco!¡Iris!
Amarro mis estrobos, cada quien tiene una proa hacia algún lugar. En este mar de todos puedes ayustar un destino. El fin pueden ser las alas o las lenguas.
Puentes de lectura:
Manuel Rivas ¿Qué me quieres, amor?
Eliseo Alberto La vida alcanza

2 ¿Qué me cuentas?:

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