23 enero, 2013

La soledad de las vocales

Crecen autores que me animan a escribir, leerlos es como mirarse a un espejo. Escuchar-se leyendo-les.

“cuando nos separamos me pareció que lloraba, tal vez se compadecía de mí”…
José María Pérez Álvarez clavó un libro en mi ventana y debí salir al jardín para obligarlo a mostrarme las razones,ocultas,  de su lomo: “siempre se muere en una patria que ya no existe”…
Juré sobre La soledad de las vocales y le dije que muchas mujeres como yo subían a los autobuses y como cualquiera sabían que la felicidad no se encuentra al viajar, pero una mancha de humedad en el techo semeja un paraíso en la vida de uno. Los Ajenos torturados por sus individuales exilios  agonizan y parecen gorgojear en un coro mayor. Mientras tú, en silencio, aprendes a bucear en  las voces del pasado. El alarido del sueño en fuga, el calendario dando aldabonazos y uno ausente como las ciudades sin identidad. Uno hecho un lío porque no puede describir algún jirón personal.  El escritor me deja vomitar las frases, me atraganto narrataria y le agradezco que haya construido una pensión donde encarceló varios silencios. “La mancha de humedad en el techo, se parece a la isla de Jamaica”, me escribe en la palma de la mano y yo qué sé. Si ando buscándole símiles a cada grieta en el camino y veo un costado de mi isla en todas partes. Lee, el escritor, me zarandea:(…) “todo se extingue, las vocales y las consonantes agonizan de soledad en los letreros de neón como dientes que se les caen las palabras...”
Remiendo la sonrisa de mi sombra y digo: no quiero ser una de esas “mujeres que pasaban de largo”, pero él no mitiga desconsuelos . Lee, con voz que huele a las muchas bebidas con las que suelta la lengua su personaje “me aburren las personas que recuerdan el ayer irrectificable con la nostalgia de los tiempos mejores, de los buenos tiempos y olvidan que tuvieron que emigrar, que tragar miseria”…
Y como no bebo, levanto mi borrador. Despido al escritor que se va a horcajadas sobre el libro, rápido como un chasquido. Después de este empujón voy a escribir una novela de retazos porque La soledad de las vocales ha grabado en mis hombros una parvada de fantasmas. Voy a escribir  con el estómago vacío, con el hambre entrenada y el guiño de las sombras, sólo así, podré darle voz a  los silencios que me cargo.
 
La soledad de las vocales. lll Premio Bruguera de Novela.

2 ¿Qué me cuentas?:

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