15 octubre, 2015

A veces lo cubano...

La pequeña salta, eufórica. Ha descubierto la palabra década. Le digo no serás más mi chiquita, tan cerca de los diez. Creces, los años vuelan. Coloca su mano en la cintura:
Yo no quiero saber nada de la preadolescencia. Seré una niña hasta que me dé la reverenda gana.




07 octubre, 2015

El recuerdo es una fiera

Nélida Piñón cosía sus propios libros. De niña, se identificaba como escritora y le vendía su obra al padre. Yo conté con un padre así, era mi mejor espectador. Si se trataba de lecturas o de cuentos contados a viva voz, él se acostaba en la noche y cerraba los ojos, para imaginar. Sin embargo, mi padre nunca ha querido irme a ver al teatro, ni en ningún espacio donde me he presentado. Su predilección por escucharme, debió influir para que yo confiara mis ecos al camino.
Ahora él se duerme, en silencio. Cuando hablamos por teléfono me dice que recuerda mi voz, que siempre me ve como niña, aquella niña que se hacía la dormida en las mañanas para evitar el desayuno y paladear algún libro, amparada por el mosquitero. Fueron tiempos de Salgari, Verne, Las mil y una noches y el Decamerón. 
En el teatro García Lorca conté El misterio de Eleusis y vuelvo sobre él. Nélida Piñón era una autora, casi desconocida en Cuba y mi novio de aquellos años me dijo: Cuenta algo de humor, deja de contar esas historias raras.
Pero me interesaba la prosa poética, no hacerle de bufón. He vuelto sobre las páginas de Nélida Piñón y he encontrado el esqueleto del cuento, que me acompañó en algunas presentaciones. Pero, me descubro divagando alrededor del texto.  Recuerdo olores de aquellas noches en que salíamos de ensayar. Veo a mi padre, con los ojos cerrados y jamás dormido, antes de que los tonos de mi voz le avisaran del final de alguna historia. Tantas evocaciones me alejan de la necesidad de contar aquel misterio hecho cuento, de Eleusis.
"Dicen que yo elaboro mucho sobre la memoria, pero no es sobre la memoria porque la memoria no existe como la gente imagina, la memoria es un enlace con la invención, la invención no se pone de pie sin los elementos que la memoria le proporciona para que la invención pueda seguir adelante, la memoria traiciona y para ganar una dimensión superior tiene que inventar, la memoria es una invención también, porque la memoria falla, como no se acuerda de todo lo vivido tiene que inventar", declara Nélida Piñón.
Quizás este cuento huye de mí porque el recuerdo es una fiera y porque aquella realidad está tan cerca  siempre y es tramposa. Pongo en letras mis recuerdos y sé que no me traiciona la memoria sobre aquella niña Sherezada, encantando a papá. Sé de una casa pequeñita, donde crecía el anón y los majáes cruzaban raudos los pasillos interiores. Escucho cuando quiero contar, los cascos del caballo que me prestaba el  abuelo Antonio Pulido y corro tras las mariposas del patio, que no es particular, donde no se construye porque al abrir un hoyo de un metro y medio brota agua. La rana se asoma a la ventana y sé que viene a saludar. No, no el recuerdo es una fiera, quizás yo me invento cosas, quizás. Pero...anoche mi madre me escribió un correo.
Dios mío, es que esa casa fue la que me dio voz, la que me hizo lectora; la que siempre ha exhibido grietas, como las arrugas de una digna mujer. De los cimientos salen cangrejos y los chipojos tienen la pañoleta más gallarda que puedas imaginar. Es que esa casita es de cuento y siempre me digo, deja de hablar de otros, ponte a escribir. 
Anoche, mi madre escribió: 
Te cuento,todas las noches pasada las 10 u 11 p.m las perras ladraban y ladraban.  Ya quería saber anoche era pasada doce y media agarro la linterna y allá voy  cuando salgo veo la perra para arriba de la mata de chirimoya y era  !UNA JUTIA! con la luz se quedó tran quilita como quién dice déjame tranquila !ya supe! Dile a las niñas la historia para que se rían.


29 septiembre, 2015

Biblioteca Palafoxiana

Hemos visitado la primera biblioteca pública de América. En 1646, el obispo Juan de Palafox y Mendoza la fundó. La Biblioteca Palafoxiana,  qué leer, véanlo aquí.
Puedo contarles que está en la ciudad de Puebla, uno de los estados más importantes de este país y que el recinto es parte del programa Memoria del Mundo. Puedo remitirles a más información aquí, pero no tengo palabras suficientes cuando quiero describir el aroma del paraíso... único. 
Créanme, si les apasionan los libros, 45 058 libros antiguos, nueve incunables y 5348 manuscritos no bastarán, pero son parte del éxtasis...









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18 septiembre, 2015

Nada de Janne Teller


Ninguna pluma que se inspire en el bien, puede pintar en todo su horror el frenesí del mal. José Martí El presidio político en Cuba. Madrid 1871 t.1 pág.59

El Señor de las Moscas y La Barraca dejaron en mis recuerdos lectores un sordo dolor. El ser humano escudado en la multitud, actúa como bestia y trepada en esa certeza tenía, en las noches de la Habana, odiosas pesadillas. Después, en México, Los olvidados traspasaron la pantalla y hoy resultan eventos cotidianos en los titulares.

La novela Nada, de Janne Teller ni a pesadilla llega, pero me incomoda. Dicen y llevan, traen que en algunos países se proscribió. Otros críticos, halagan su contenido y lo catalogan de libro filosófico. Pero un chico sobre un ciruelo no es suficiente: Nada importa, chilla. Se larga del salón, abandona la secundaria y a partir de esa nada individual, se nutre la nada colectiva de sus compañeros. Ellos buscan una loma de significados. La novelista los mueve hacia lo externo. Allí escarban, desde las sandalias, hasta la religión con crucifijo. Un féretro puede servir o un dedo.
Para construir la loma de significados se lastima el cuerpo, se mutila, se viola. Salir ileso de tanto daño es una pretensión. “Trece. Catorce. Adultos, Muertos”.
¡No hay nada que pueda convertirse en algo!¡Porque nada importa!- voscifera Pierre Anthon, desde la rama del ciruelo.

El chico asume de pedestal un árbol y a partir de ahí se desarticulan las individualidades, desaparece la sensibilidad y todos comienzan a seguir al cencerro de la maldad.
Hay lecturas para compartir, aprecio aquellas que se entregan a la discusión de sus lectores.  No hay bueno ni uno, se escribió desde la Biblia, no podemos cerrar los ojos a la violenta realidad, pero…Sin dudas, no compartiría Nada con los alumnos, suficiente irreflexión sin consecuencias se aprecia en algunos pupitres.

No contribuiré a esa loma de lecturas abyectas en las que se tambalean los significados adolescentes. Soy ajena al altar de lo externo y no menosprecio a la maldad, pero la construcción del ser no está sólo en la exposición de sus miserias.

12 septiembre, 2015

El guitarrista

Llegué a la literatura de José de la Colina por sus ensayos de cine. He gozado varias de sus entrevistas y disfruto su carácter, su humildad, pero sobre todo la capacidad que tiene para redondear una gran historia en pocas palabras.
Para un pedacito de este fin de semana, comparto El guitarrista.


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