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16 febrero, 2013

Soy cursi...a veces

Me gustan las canciones de Natalia. Ella es la imagen de la niña que no crece del todo. La mujer que no olvida la inocencia, a pesar de las coces en el camino. A mis niñas les gusta, ven al otro lado de sus canciones y con mi esposo hay momentos para arrullar tonadas
Tienes que probar..

05 febrero, 2013

A la escucha


01 febrero, 2013

La fugitiva

Va huyendo ella de pesadillas descalzas,  como Polichinelas le regalan sus labios de cartón. Debió servirla él en calderos de santos, porque lo lleva prendido de la noche como una burla . Nada hay ya que le evoque polvo de fantasmas, se sacude el pelo y entra al sueño como quien se deja ir tras una procesión que desconoce al muerto.

Natalia Lafourcade y Lila Down, armonizan los sonidos de México 

22 noviembre, 2012

Miau

... después de diez años
Días que marcan el ritmo. Palabras con silenciador y una mano hirviendo sobre tu máscara se levanta  haciendo girar la mañana. Se arrastra como gato sobre las baldosas de mi entrada. Soy una mujer que baila con tus pantalones o soy un  túnel colgando de tus labios. El día es un acorde. Al mediodía recorro los pasillos y lanzo un abanico de fotos por las ventanas. En la tarde un coro de vecinos clava pupilas en el tronco de nuestro árbol ciego y yo maullo entre dientes, porque me dices que soy un camino, nada de túnel sin destino. Soy un camino y tienes los pies con ganas.

02 mayo, 2012

Así

La melodía de las cosas pequeñas, así me suena Portugal.

20 enero, 2012

Artefactos



Consiguió la cita. El, recortado por el farol de la esquina:   amiguis parece 1 luchador.  Comentan sobre el fin de semana :  enciende un cigarro. El humo no dibuja figuritas, ni consigue volutas impresionantes: fuma.  ¿Sabes dónde hay una gasolinera por aquí?,  él. no es su rumbo. La noche hoy ha sido un fiasco ¿Le tienes miedo a la luna llena?, pregunta la chica. No te voy a comer. Aplasta el cigarro incómodo, algo dije. No es nada, estoy cansado,  fue difícil encontrar tu calle. El trazado está mal, creo. Pero viniste. ¡¡¡¡vino!!!! No hay bronca, otro día, quizá. hallo!!!   Se acercan al coche azul, como una sombra se pierde en el contén.  c va. ¿Qué vas a hacer el próximo fin?  Seguro voy al estadio o iré a tomar cerveza con algún amigo, nos vemos. Nos hablamos. Pinche tipo. Bye, bye.  Un beso frío. Los dedos rozan apenas el teclado. monosilábico el güey.  Sola,  entró al pasillo oscuro de su departamento,  libre de culpa,  por el twitter acompañada.

25 noviembre, 2011

De lo vil a lo artístico

Roysten Abel, artista escénico, fusionó la estética del Barrio rojo de Amsterdam (eso dicen) y la música Manganiyar (de una casta musulmana que tradicionalmente toca para los reyes de Rajasthan).
En 36 cubículos se armonizan 43 músicos y cada espacio se va iluminando en el orden con que inicia y sigue la melodía. La dimensión artística es indiscutible, así deberíamos ir por el mundo, con una caja interior llena de música y luz.

22 noviembre, 2011

El arte de callar


Palabra sube. Palabra muerde. Palabra arrastra. Palabra surca una vena en el silencio. Hay que aprender a callar lo que Palabra hiere.

14 noviembre, 2011

La jabá


Ella vivía en Centro Habana, en un cuarto con barbacoa. La conocí en casa de E. un sábado de bingo. No había nada que hacer, los varones compraban cerveza de pipa y se emborrachaban hasta la media noche. Las mujeres conversábamos, a veces hasta el amanecer porque en el período especial, la Habana volvió a tener muralla. En madrugada no se podía entrar, ni salir, cero transporte.
Recuerdo el arribo de ella con sus besos sonoros. Hasta para los besos era vulgar. Abría la boca en el cachete de cada varón y en chasquido obsceno se alzaba sobre la algarabía general. La admiraban.
La jabá tenía buen cuerpo y fea cara. Siempre vestía con poca ropa y estampados de carnaval. No hablaba mucho, pero calculaba  su lenguaje no verbal. Y sin dudas, los machos se estremecían ante su rara matemática.
¿Cuál era su estandarte? ¿Por qué tanta admiración?
La jabá era la mujer de A, carnicero de la Habana Vieja. A era mulato claro y sus brazos bien torneados nublaban la vista. Hasta conocerlos, tuve la visión del cubano como un hombre luchador. Capaz de defender a madre, novia, o esposa. Incapaz del perdón. Fiero si le pegaban el cuerno, pero…
La punta del iceberg comenzaba a derretirse al calor de la isla enferma y como A, el carnicero encantador, varios tipos fingían demencia si su mujer se entregaba al mejor postor. La jabá se había ganado la amistad de aquel grupo heterogéneo porque cuando venía Venancio como le decían al amante español, entonces presentaba al carnicero como su primo hermano y este dormía su estatua perfecta, solito al pie de la barbacoa. Para ahogar su soledad convocaba al círculo de cómplices, que veneraban su acto solidario, a trago de cerveza y trozos de jamón.
Era un bárbaro el carnicero y cornudo el español, según ellos. ¡Ajá! Pero en Cuba los cálculos no funcionan y en una ecuación delirada, el carnicero conoció a una sueca que entró en la carnicería, preguntando una dirección. Hoy vive en Canadá, se ha casado dos veces y trabaja en la construcción. La jabá, debió indigestarse con la fabada porque con muchos kilos de más, ahora rumia su tristeza, en la puerta del cuartico. En letanía, todavía repite: Yo podía soportarle todo, pero que me engañe… ¡eso sí que no!

21 octubre, 2011

Hecha en México

http://youtu.be/Ntp06jUgyjM

08 octubre, 2011

Cacho Duvanced

¡Qué incierta es la vida! exclamó Cacho, cuando se despidió de Eliseo Alberto, ese narrador cubano que aún debe andar de carnaval con sus personajes, allá en la eternidad.

 Leyendo a Eliseo descubrí al trovador argentino y los caminos de la voz se juntan otra vez, porque Cacho Duvanced entonaba desde los cuentos. Y cuando muere, lo descubre un montón de gente por acá y dicen que era uno de los imprescindibles de Latinoamérica, en fin.
Eliseo escribe sobre él: Murió en México el martes 26 de enero de 2010. Acababa de cumplir 55 años. Le falló el corazón-siempre el corazón.
No imaginaba el escritor que un año después se haría cierta su sentencia, cuando él también se despidió a medias, como se van los creadores, con el corazón en silencio: La vida es muy terca. Por mucho que le explicamos sigue sin entender que no debe dejarse arrebatar tanta gente buena

02 octubre, 2011

Para abrir un lunes


Compartí esta canción con mis retoños. Cerramos los ojos. Así debe ser la voz del arcoiris, sin pretensiones. La hermosura va en el pecho y se ramifica en talento vivo.
En estos días me rondan fantasmas, los libros vienen cubiertos de sábanas multicolores. Al desnudarlos, despierta el arco en melodía. Eliseo Diego, Eliseo Alberto y Rapi conversan en un fragmento viviente de mi memoria. Por el último, desempolvé aquella Hiena Triste que ni en google aparece. Una familia de poetas idos, Rapi ha vuelto y veo con la imaginación que nos prestó. Escucho su frase: Tengo la ilusión de no haberme alejado del niño que soy yo y en mezcla llega Eliseo Alberto bajando la Calzada de Jesús del Monte, al lado de su padre, sempiternos: La eternidad por fin comienza un lunes...

Ilustración de Rapi Diego.

23 septiembre, 2011

Uno de tantos

Feliz aniversario, mi reina. Cuanto tiempo ya, ¿cuántos? ¿Ves sólo me falta por contar los minutos, te adoro, hermosa? Hazme los chiles en nogada, mi reina, te quedan tan bien. Te hablo de carrerita, me explico mi amor, ándele. Feliz aniversario, dame un beso. Otro más, Otro. Ah, no te había dicho después de comer tengo junta en la oficina. No le cuento más, gordita ¿para qué la atormento? y de regreso, paso a ver si algo se ofrece y voy adonde el Paco. Sí, mi amor, hoy hay dominó. ¿Te acuerdas, cielo? No, no, mi reina, si le falto al Paco me busco un rollo… Cuando llegue la celebro, mi reina, espéreme con el calzoncito rojo. Ah, ¿qué tiene? Si usted se me duerme, la despierto. Andele, mi vida, que ya me tengo que ir, yo siempre la celebro ¿ a poco no? Gordita, no se me ponga así, le prometo que una chela y ya ¿digame usted cuándo se me olvida esta fecha? Nunca, nunca mi amor...

19 septiembre, 2011

Lengua larga


En Cuba, abundan los lengua larga. Referencia a quienes viven usando la lengua para abatir causas ajenas, para inmiscuirse en destinos que no le importan. Lengua larga es una enfermedad del ocio, digo yo.

18 agosto, 2011

Havanastation a cada quien su vuelo




Escrito a medianoche, como en delirio. Cuando eso pasa, no reviso. Quizás para esta hora, ha ocurrido un nacimiento. Lo dejo así, en realidad es como un abrazo de lejos, colectivo.
Oí, medio veía Havanastation mientras organizaba un librero. Predispuesta había decidido escucharla, no tenía nostalgia de caras, ni de barrios y no quería mirar, por si acaso. Pero, la película me atrapó con la historia de dos niños, de la Cuba de hoy.  Vi a mis primos, los hijos de mis amigas de la cuadra, me vi allí.
Estudié mi primaria, con Ilsa Téllez, la hermana de Imilsis Téllez, una estrella del voleibol femenino en Cuba. Conocí los chicles por Ilsa y los compartíamos con naturalidad, saliva a saliva. Por Ilsa casi me voy a una escuela de deportes y vi los primeros tenis buenos, buenos. Los que nunca tuve, los que no envidié porque Ilsa sabía portarlo todo, con naturalidad. Visité su casita, varias veces, me sorprendían los adornos y lo pequeñita, pensaba que una mujer como su hermana debía vivir en una casa enorme y colorida. Pero no era así. Ilsa se veía diferente, pero yo no sabía por qué. Era tan niña como yo y una estudiante brillante. Hace poco salió en el periódico, cualquier cosa que haga lo hará de corazón.
Esta película me ha dejado pensando. Uno regresa allá, después de trabajar y lleno de pacotilla cambia el entorno inmediato. Algunos llevan y venden; otros, reparten. Viajar muchos lo ven como un pequeño privilegio, pocos saben de avatares y penurias, pero esa es otra historia que esta película no llega a contar. El asunto es el chiquillo con play station, el hijo del jazzista. El otro lado es el chiquillo marginal, de barrio adentro, de calle arriba y sin rampa abajo.
Uno puede elegir con la tecnología algo de avance, el nintendo, el play station, allá. Habrá alguien que te lo preste o te lo alquile. Seguro sale un amigo o un familiar que te comparte y tú vivirás queriendo procurarte esa mierda, al fin innecesaria que te entretiene o adorna, aquí o allá. Lo único que sobra en Cuba y no tengo aquí es el barrio. La Edilia de los licuados de guayaba, la Clara que me ofrecía lavarme la ropa para que yo pudiera cuidar de mis padres en el hospital. La Idalmis que despertó al marido para correr con mi niña. La Magalys doctora que despertó a Barbara, la pediatra, que dejó su migraña para curar a mi bebé. El Aníbal que fue a la URSS cuando URSS era y regresó con mejores discos para enseñarme de música clásica, el padre de una de mis mejores amigas hoy. La Ana que se ha ido quedando muda, según se fueron sus hijos en balsa, en bombo, pero sin volver más. La Lube de los tejidos, el Neno de las décimas, Inés con su eterna amistad. Al que no me pudo ver en años, porque era militar y yo viajaba ¿y eso qué? Nos vimos después de cuatro años como si el tiempo se hubiera engominado. William con su taxi, y su sonrisa de negro bueno, que hay negros que se ríen con mucho blanco de bondad.
En septiembre harán 18 años que vine a México por primera vez, desde entonces, pude cargar poquito o mucho para los míos, sin embargo, la pintura se cae, las grietas cruzan las paredes, el patio ha parido varias cosechas. Padres y abuelos se van acostumbrando al molde establecido, al surco de las piedras en la acera, al agua verde corriendo por allí. En 18 años ha cambiado la fachada de varias casas, la condición de algunos vecinos. el barrio renunció obligado a su mangar y adoptó varios edificios, atascados de orientales. Los vecinos, en su mayoría allí han quedado, al nivel del piso, en una microzona de solidaridad. Hoy me ha conmovido esta película. Pienso en el amigo casi perdido, porque no pensamos igual. Pienso en los cubanos que detesto aquí y allá, por manipuladores, por extremistas, por empujar sin darse golpe. Me voy a buscar aire visitando algunos sobrenombres,  avatares. Pienso en los pocos cubanos con los que me he podido comunicar, con quienes no siempre estoy de acuerdo, como vecinos en Cuba, compartiendo en la distancia discusiones, libros y la pizca de azúcar, el aroma mañanero del café: Charlenne, FerminaIgnacio que verá pronto a sus bebés,  Michell y su familia, en otros que están en la blogósfera, pero son innombrables. Pienso en quienes piensan por mí. En la pandillita, del perro en mano, como en la película, grupito que se cree el dueño de la nube.  Miro el árbol abierto a la nueva noche, en mi ventana, tengo calor.  Pienso en el vecino que balacearon, aquí,  en febrero, en su mujer llorando sola en plena calle. Recuerdo un toque de tambor en la sala de mi abuela, toque murmullo. Eres hija de Olokun, mija, tú eres dueña del azul y me sacudo. Le pido al Amor que Amor es, le pido al Espíritu que yace en mí,  por mi familia en Cuba y las familias de todas las personas como yo que no olvidan la chiringa, aunque puedan empinar un coronel.
Para todos los amigos de otros países, va esta letra de Silvio Rodríguez, porque sé que el delirio anterior pudiera parecer encriptado.
El papalote (o El papalote se fue a bolina)

(Silvio Rodríguez)

Será por tu vivienda,
hecha de ruinas y de misterios;
porque rompías la roca
para ganarte un par de medios;
o por tus tirapiedras,
los más famosos de La Loma,
con la mejor horqueta
de la guayaba y duras gomas.
Será por todo esto
que mi memoria se empina a ratos
como tus papalotes,
los invencibles, los más baratos;
y te levanta en peso,
Narciso el Mocho, para ponerte
junto a los elegidos,
los que no caben en la muerte.
El papalote
cae, cae, cae, cae, cae.
El papalote
cae, cae, cae, cae, cae.
Se va a bolina la imaginación.
Buena cuchilla la picó.
Una vez de tus manos
un “coronel” salió brillando.
Qué pájaro perfecto:
cuántos colores, qué lindo canto.
Ninguno de nosotros
iba a volarlo, ya se sabía:
era un encargo caro
del que mandaba, del que tenía.
Llevabas en el puño
aquel dinero de la tristeza;
dinero de aguardiente
de “El Sol de Cuba”, de la cerveza;
y te seguimos todos
a celebrarlo, sucios y locos:
para ti “Carta Oro”
y caramelos para nosotros.
La gente te chiflaba
cuando en la tarde subías borracho;
tú contestabas piedras
y maldiciones a tus muchachos.
Eras el personaje
de los trajines de tu pueblo;
eras para la gracia;
eras un viejo; eras negro.
Una noche el respeto
bajó y te puso bella corona
—respeto de mortales
que, muerto, al fin te hizo persona—.
Pobre del que pensó
—pobre de toda aquella gente—,
que el día más importante
de tu existencia fue el de tu muerte.

Papalote: volantín, cometa.

La Loma: barrio de San Antonio de los Baños.

Irse a bolina: caída en tirabuzones que sufre el papalote vencido en los torneos entre cometas en los que se añade una cuchilla a la cola de los papalotes para intentar cortar el vuelo de los adversarios.

Coronel: papalote grande.

El Sol de Cuba: bodegón del barrio La Loma.

Carta Oro: marca de ron cubano.
(1972)

15 julio, 2011

Gibrán y Facundo: un camino

Un hombre imaginó una pasión. La pasión convertida en libro tomó forma a fines de 1926, cuando más de setenta personajes, roban el talento del escritor y la imaginación del lector para dar vida al Hijo del Hombre. Hablando en sentimientos diversos, estas voces conforman una etopeya de Jesús de Nazaret. Gibrán Jalil Gibrán nos permite escuchar las voces de Juan, Poncio Pilatos, María Magdalena…


Un siglo después en Argentina, un trovador nos cuenta de la Cardoseco. “Tenía su casita cerca de los cuarteles para tener a los clientes cerca”. A Facundo Cabral, la Cardoseco le dio la primera versión del amor “¿Tenés dinero?” De ella se enamoró, con la inocencia del hervor primero. Y años después un amigo muy pobre le comentaba: “Me conmueve cuando me hablas de la Cardoseco porque me recuerda a María Magdalena”. El trovador descubrió los rumbos que lo llevaron a Jesús de Nazaret. Enlazando estas venas, abrió una puerta distinta. El mismo destino que el poeta libanés vio cuando conformamos un espíritu mejor, para convivir, en esa colindancia de Infierno y Paraíso, aquí...ahora...

06 julio, 2011

Venganza

En un grito inocente:
¡Si volvieras a nacer deberías ser mi hija pa cobrármelas todas!



ÁNGEL SOLAMENTE Martina McBride

Ella camina a la escuela con un almuerzo que, ella empacó
nadie sabe lo que ella está sosteniendo detrás;
usando el mismo vestido que usó ayer,
ella oculta los golpes con lino y encaje;
oh

La maestra se asombra, pero no pregunta,
es duro ver el dolor detrás de una máscara;
llevando la carga de un secreto tormentoso,
ella a veces desea nunca haber nacido;

A través del viento y la lluvia,
ella es fuerte como una roca en un mundo que, ella no puede sobreponerse;
pero en sus sueños levanta sus alas y vuela a un lugar donde es amada.

Ángel Solamente

A veces llora en medio de la noche,
los vecinos la oyen pero dan la vuelta y apagan las luces;
un alma frágil cogida en las manos del destino,
cuando venga la mañana será demasiado tarde…

A través del viento y la lluvia,
ella es fuerte como una roca en un mundo que, ella no puede sobreponerse;
pero en sus sueños levanta sus alas y vuela a un lugar donde es amada.

Ángel Solamente

Una estatua permanece en un lugar sombrío,
un ángel con un rostro hacia arriba;
su nombre está escrito en una piedra pulida,
un corazón roto que el mundo olvidó.

A través del viento y la lluvia,
ella es fuerte como una roca en un mundo que, ella no puede sobreponerse;
pero en sus sueños levanta sus alas y vuela a un lugar donde es amada.

Ángel Solamente


Sombras http://elsoldelaflorida.com/?p=20897

03 junio, 2011

Natalie Merchant

Canciones como panderos de luz. Ayer melodía con sentido inverso al que hoy me tararea aquí, al pie del árbol sin nombre, sin especie. ¿Qué importa si cada quien se inventa una raíz para la sombra?

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