Siempre he sentido más poesía en el azadón, que maneja mi abuelo a los 98 años, que en los libros que he leído. La poesía viola la cordura. Lo que sigue lo encontré en una nota de tripavisor, escrita en inglés. El traductor hizo de las suyas:
Los camareros son muy buena persona como el chico de Pizza Hut (excelente "delgada corteza de los alrededores").
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18 octubre, 2015
01 octubre, 2013
27 mayo, 2013
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Pegar un grito en el cerro no es acercarse al sermón de la montaña.Atahualpa Yupanqui
El libro ha sido publicado. Ella observa el espaldarazo que le da su obra, allí paradito en el librero, apretado que se ve, minúsculo al lado de Kafka o de Carpentier. Se estruja las manos y piensa en otra novela, esta no, la siguiente sí será monumental y ese espacio de arriba deberá llenarse con títulos y en letra brillante su nombre. Impresos en varios colores, tamaños distintos y tapa dura, ¿podrá? Mientras sueña, olvidada de este primer libro suyo, ella se ahoga, se tensa, envuelta en su asfixiante vanidad.
01 febrero, 2012
Coincidencias en una mañana gris
El tesoro
Para Abilio Estévez.
Va, viene, se sienta,
pasea, se encoge de hombros
o de pronto rompe a llorar.
El mundo no le cabe en las manos.
Se lo echa a la espalda
o siente que el mundo lo tritura.
Como un tigre busca la presa:
en la llanura sólo está el viento.
Camina una y otra vez la ciudad.
Quiere encontrar el tesoro escondido.
Habla con la gente
como si ellos supieran dónde está enterrado.
No lo satisfacen las respuestas
-hay tesoros insospechados-
y el que busca el joven está enterrado en su propio cuerpo.
Cuando lo encuentre
se pondrá a describirlo.
Virgilio Piñera
Para Abilio Estévez.
Va, viene, se sienta,
pasea, se encoge de hombros
o de pronto rompe a llorar.
El mundo no le cabe en las manos.
Se lo echa a la espalda
o siente que el mundo lo tritura.
Como un tigre busca la presa:
en la llanura sólo está el viento.
Camina una y otra vez la ciudad.
Quiere encontrar el tesoro escondido.
Habla con la gente
como si ellos supieran dónde está enterrado.
No lo satisfacen las respuestas
-hay tesoros insospechados-
y el que busca el joven está enterrado en su propio cuerpo.
Cuando lo encuentre
se pondrá a describirlo.
Virgilio Piñera
24 enero, 2012
¿Por qué cuentas?
Cuento porque en el aliento de cada historia suspira y ríe la primera palabra, la risa primera, la niña de ayer...
09 enero, 2012
El héroe
Cuando se fue, como preso político, mató su fregadero. Vendió lo electrodoméstico y arrancó, a mordidas, la tendedera. Un Duro. No voy a exhibir más vergüenzas, dijo.
Suegro de una vecina, se despidió como un héroe, según ella. Las lenguas sumaron hazañas, que si también dejó un cartel frente a su casa ¡Abajo! Que si rompió la línea de luz ¡Abajo! En el aeropuerto, dicen… le pidió un bolígrafo a la de Migración, frente a la ventanilla sonriendo se escribió en la palma de la mano ¡Abajo! Y partió.
Al año se llevó a su hijo. Y regresó. En la cuadra hablaban de sus berocos, una forma machista de contemplar su hombría. Con mucho dinero, dicen, regresó a su casa vacía y empezó por el baño, azulejo como hiedra, de piso a techo. Compró un estéreo y Celia Cruz se escuchaba de día, a toda voz. Después retomó la cocina, una belleza de mármol con dintel, comentaba admirada, mi vecina.
“Estos verracos”, era su manera de abrir confianzas. Y le nucleaban unos cuantos, ojos de carnero, azorados. Se le podía ver solo, casi siempre, cadena de oro con virgen colgando.
El barrio se está cambiando el maquillaje. De los listos quiere ser. El barrio especula y mueve espejitos para encandilarse. Se inventa historias a capricho. Toma instantáneas pero no sabe revelar. El barrio se queja como un gato en celo, oscuridad. Algunos vecinos viven encaramados en sus sueños. Otros, los que quedan de mi edad, aprenden a subir la palma y agarrar palmiche. Pero hay un grupo, los del edificio, murmuran con el tipo del fregadero: ¡Abajo! O gritan desde internet, lejecitos para no salpicar-se.
El tipo ya no está, “subió” a 90 millas. No le gustaron los de abajo, dicen que volvió a romper. Quizás un día, pregunte dónde es la casa y vea si es verdad. Yo sólo cuento de un tipo que dicen es un héroe, pero regresa a casa ya dos veces y a falta de hoz, usa martillo.
Hay más de uno como aquel. Depende del aire, ajustan la veleta. El barrio sigue cubriéndose de rejas. Los "héroes" de hoy juegan dominó con las luces y las sombras.
03 enero, 2012
Años
Un cuñado me ha regalado un minúsculo bosque y un remanso de fresas. Al fondo de la cesta: Café cubano un disco bajo la firma Putumayo World Music. Pienso en los olores del patio allá en casa. La melodía de las ramas del anón…Una amiga regresa con noticias del homenaje para Alicia Alonso, las emociones y la ceguera, la vejez como una realidad que no empaña años de trazos impecables y trabajo duro. Acabo de gozar, Carmen, hilvanada por Alicia, tejida y aderezada. La existencia es un mar de goznes. Fin de año bailando Pata Pata, de Miriam Makeba, con el Wii, porque mis retoños ya sienten la urgencia de tambores africanos. Mi esposo me abraza con un libro.
El fin de año en Cuba venía con la limpieza, el huevo real, caliente anidado. Las semillas de la bodega, en papel cartucho y el recorrido por el cuerpo pidiendo Luz y prosperidad. Después el gallo o la paloma y el entierro, escondidos en el marabuzal, que la hierba es cómplice de la sangre y del grano calientico.
El fin de año en Cuba venía con la limpieza, el huevo real, caliente anidado. Las semillas de la bodega, en papel cartucho y el recorrido por el cuerpo pidiendo Luz y prosperidad. Después el gallo o la paloma y el entierro, escondidos en el marabuzal, que la hierba es cómplice de la sangre y del grano calientico.
Mi primo me escribe otra versión, de los orientales dice, apropiada por el barrio. Un muñecón del tamaño de un "compañero", recorre las casas, debe entrar en cada hogar y olvidados de las antiguas usanzas, mis primos llevan al “hombre” y al finalizar la caminata, lo queman. Arde en el centro del barrio, ya no la caldoza. Tampoco el agua del cubo, de la pipa, del tanque plástico que se lleva medio comedor, porque en mi barrio se vive a raz del piso y no hay balcones donde la gente escupa supersticiones.
Recuerdo la sentencia de mi abuela, vaticinando a su manera el futuro existencial: Antes fue con agua, todo se ahogó. Ahora va a ser con fuego. El fuego tragará al mundo de un tirón.
¿Cómo habrán quemado al muñecón? Los ánimos han cambiado. Mis tiempos en Cuba fueron años de humedad. Voy a preguntarle, en tiempos de la anodina cotidiana el agua tiene memoria; el fuego, no.
20 diciembre, 2011
Acorazado la película
Silverio Palacios es Silverio Palacios. El se atreve y le presta su nombre real a un personaje de antología ¿cómo llamarse de otra manera en Acorazado? Un mexicano hilando un sueño, llegar en balsa a Estados Unidos. Implantar algo así como el guarache mojado y aprende a decir Castro y no Fidel. Prepara un discurso y se alista a navegar sobre un "bochito", siempre al noreste, pero....
Llega a la Habana y se encuentra de frente a una realidad desconocida. Eso sí, cambia el discurso y después de un titubeo de aplausos para el actor, replantea: Vengo huyendo del capitalismo.
A un cuartico minúsculo, destinado. Le entregan la libreta de abastecimiento y su primer salario.
¿Esto qué es?
¿ 300 dólares? Nadie en el cine se rió, nosotros sí.
Acorazado no ha recibido la respuesta bendita de la taquilla.
Pero ¿cómo? Exhibida en pocas salas, en horarios nocturnos, el espectador mexicano enemigo involuntario del cine mexicano.
La actuación de Silverio Palacios hace crecer la película, pero va coja. El ritmo desfallece. Y es como observar dos universos a pinceladas. Laura de la Uz impresionante en aquella Hello Hemingway, sigue dueña de sus trazos. Enrique Molina ya no encarna a Lenin, ahora es un pintor de imitaciones, "porque hay que comer" dice.
Pero ¿cómo? Exhibida en pocas salas, en horarios nocturnos, el espectador mexicano enemigo involuntario del cine mexicano.
La actuación de Silverio Palacios hace crecer la película, pero va coja. El ritmo desfallece. Y es como observar dos universos a pinceladas. Laura de la Uz impresionante en aquella Hello Hemingway, sigue dueña de sus trazos. Enrique Molina ya no encarna a Lenin, ahora es un pintor de imitaciones, "porque hay que comer" dice.
Y Luis Alberto García, ya no encarna a un personaje de Clandestinos, ahora maneja un cocotaxi y se procura la vida.
No sé por qué los directores mexicanos y latinoamericanos se regodean en escenas que serían dignas de un tijeretazo en la sala de edición. ¿Por qué más detalle y menos sugerencia? ¿Adónde va el mensaje de un Silverio empujando su bocho, camino al mar? Primer plano de una sandalia: su mujer. Los centuriones: sus amigos. El rostro de su amante: un trasvesti. ¿Para qué? Silverio no se sacrifica como el Hijo, en realidad no sabe qué buscar.
Acorazado evidencia las cárceles interiores. Los sueños de grandeza y de cambios infundados, porque están en la epidermis. Porque se cree alcanzar una vida mejor desde la fantasía y la ilegalidad. Mientras la veíamos, desfilaban frente a mí, los escenarios cubanos conocidos: la sobrevivencia en el contrabandeo, la simulación, la búsqueda de la carne ajena por el hombre siempre. Y la rumba en el solar, pareciera que no puede haber película donde la isla no suene a toque de tambor. Pero está bien, se agradece ese crescendo del final.
Cuanta película haga Silverio Palacios es digna de verse, nada más por él. Cierto, visceral, inmenso en su sencillez. "Actuar es una forma de pensar y no es un trabajo fácil."
Cuanta película haga Silverio Palacios es digna de verse, nada más por él. Cierto, visceral, inmenso en su sencillez. "Actuar es una forma de pensar y no es un trabajo fácil."
Silverio, el personaje, navega dentro de sí en una farsa y no se encuentra. Silverio se ahorra batallar en el desierto. Sueña un delirio americano y llega a un aparente paraiso. ¿Pero lo es?
15 diciembre, 2011
El Guayabero, Eliseo Alberto y las vías
En la vida, como la gente, las historias se cruzan. Los recuerdos también tejen las mallas y uno cae como aprendiz de trapecista.
Eliseo Alberto escribe sobre Faustino Oramas en Tren Expreso (sigo descifrando vagones estos días):
“Un estafador de corazones que en vida fue coronado “Rey del doble sentido” por una composición suya donde cuenta la historia de una potranca enamorada:
Mi yegüita, cómo no/ la llevo a todas las feria/ porque mi yegüita es seria/respetuosa como yo. / Un día la pretendió/ un burrito de Bainoa/Y ella que es de Jibacoa/le dijo: No puede ser/porque usted quiere meter/la Habana en Guanabacoa.
Y agrega Eliseo Alberto con esa picardía natural del cubano:
“Meter la Habana en Guanabacoa quiere decir exactamente lo que usted está pensando amigo lector”.
Vi a Faustino Oramas, el Guayabero, por allá de los noventa, espectáculos populares llenaban las salas de cine como el Payret y el América.
Mis tiempos frente al parque El curita, dulces del Barrio Chino y grupo de amigos irreales se coronaban con el Aquelarre y aquella vez que vi llegar con ayuda a un viejito prietísimo, jorobado y muy flaco. Parecía serio por la edad o las reumas, no sé y al sentarse frente al micrófono no sonrió, pero empezó el relajo.
Cuando puedo ir a Cuba, evoco en sus aceras aquellos contrastes de Silvio, Anabel, Pablo y me voy al frente en aquella casona vieja donde los Beatles nos llenaban estómago y oídos. Ay, cómo temblaba el puntal del techo con las ruedas de casino y después de ese primer retorno subo en la china bicicleta y el agua nos salpica en el malecón. El Karl Marx con Virulo y su pandilla de hoy fantasmas. Termino la noche en el Sótano, Perugorria a cuatro metros. También, Jorge Luis Alvarez en La Mandrágora.
Madrugada de confronta y regaños y sueño con hambre, la verdad.
Leo en La vida alcanza de Eliseo:
Un día, hace también muchos marzos, Gabriel García Marquez (el novelista más grande de la lengua cervantina, incluido Cervantes) me llamó por teléfono porque no podía recordar la letra de una guaracha que había escuchado en la Habana. Me dio una pista: Habla de una locomotora. Se la canté por el auricular: La vida es un tren expreso/ que recorre leguas miles/ El tiempo son los raíles/ y el tren no tiene regreso/En él se embarcan por eso, / elviejo, el nuevo y el serio/el bobo, el del Ministerio./ El tren a todos complace,/ y en la parada que hace/los deja en el cementerio.
Se acaba el año... puede que uno haya dejado de jugar al trapecista. Son los recuerdos, los soliloquios como una alforja. Mientras hayan soneros y escritores cubanos, inmortales... La vida...¿alcanza?
23 octubre, 2011
El Capri
Encontré la siguiente información en internet.
Los servicios que se brindan en este hotel combinan las posibilidades que
pueden disfrutarse en un gran hotel con la intimidad y privacidad de uno
pequeño. Es adecuado para personas muy activas para las que el tiempo es
importante, debido a su céntrica localización y su eficiente servicio.
Pero un ojo amigo lo ve así... yo no conocí el Salón Rojo, mi salario no me alcanzaba para ir a bailar.
27 junio, 2011
La malta
Cuando estaba en algún grado de primaria nos llevaron a conocer la fábrica Hatuey. Recuerdo la maravilla de la malta brotando en chorro. Directamente de una llave, de esas por la que yo sólo había visto correr el agua, salía aquel oscuro e indescriptible líquido. Poníamos el vaso plático, una y otra vez, me parecía un cofre del tesoro aquel municipio donde la malta salía a capricho del consumidor.
Ingredientes de la Tínima: cebada malteada, azúcar crudo, agua tratada, lúpulo y color caramelo.
Ingredientes de la Marlyn´s agua, malta de cebada y sacarosa.
Me han enviado unas maltas y me llama la atención que no vino la Hatuey, ¿qué habrá pasado con la fábrica? La Tínima, camagüeyana, me despierta gratísimos recuerdos, dicen que la están exportando y bien. En las tiendas donde se compra con cuc, por lo menos en la Habana, es cuestión de suerte, porque "vuelan". Pero la mayor sorpresa es la Marley´s, también de buen sabor. Nunca pensé que llegara a probar una malta cubana, estando tan lejos de aquel manantial. Acá uno se condena, me han enviado cuatro y he regalado dos. Se va abriendo camino la amistad. Jamás, visualicé, para mi existencia: el comadreo de la Tinima, el tepache y una malta holandesa.
Ingredientes de la Marlyn´s agua, malta de cebada y sacarosa.

